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Mercurio retrógrado y el síndrome del impostor

Si hay un evento astrológico de moda en los últimos tiempos es Mercurio retrógrado. Desde nuestra perspectiva terráquea, el planeta de la comunicación, la tecnología y los viajes parece que va hacia atrás varias veces al año durante dos o tres semanas, y con él van hacia atrás todos los temas que rige: el móvil se te cae al retrete, el mail que seguro segurísimo que habías enviado hace unos días aparece en tu carpeta de borradores, y la lucecita del salpicadero del coche se convierte en una semana de taller.

Mírale, ahí, tan mono y colorido, que parece el Planeta de los Unicornios y las Cosas Bonitas… y la que lía luego.

El síndrome del impostor, por otra parte, es la sensación de que todo el mundo a tu alrededor tiene una idea concreta de ti, unas expectativas, y tú no llegas a cumplirlas ni de lejos. Lo más normal es que pase en el entorno laboral o académico, pero como es un discurso mental que nos habla de lo inútiles que somos y lo engañados que tenemos a todo el mundo, pues puede pasar en cualquier ámbito de la vida.

¿Pero qué tiene que ver una cosa con la otra? Calma, calma, que ya llego. Mercurio retrógrado es parecido cada vez que pasa, pero dependiendo del signo donde ocurra pone énfasis en una cosa o en otra. Este octubre, Mercurio se pone retrógrado en Escorpio, el signo de lo oculto, de los secretos. ¿Y qué es el síndrome del impostor si no un secreto terrible del que nadie puede enterarse?

Vamos a dejar esto claro desde el principio: mostrarte vulnerable es una mierda. Exponerte a que los demás te juzguen por lo que eres no es agradable para nada, y cuando quieres su respeto o su aprecio todos tendemos a vendernos mejor de lo que somos en realidad. Y luego, claro, vienen las malditas expectativas.

El caso es que, después de lidiar varios años con ese problema y trabajar mucho para quitármelo de encima, últimamente he tenido una pequeña recaída, y quiero contarte lo que he hecho al respecto, por si a ti te pasa.

Con un poco de suerte y algo de trabajo personal, podemos hacer que lo que pasa en el espacio no se refleje mucho en nuestras neuras mentales.

1) Honestidad por delante. No puedes saber lo que la otra persona presupone de ti, así que si pregunta, contesta de forma sincera y objetiva. Esto quiere decir que no te vengas arriba, pero tampoco te vengas abajo: a veces tenemos tendencia a menospreciar nuestros logros porque estamos acostumbrados a ellos.

2) “No lo sé, pero puedo aprenderlo”. Esta es especialmente buena en entrevistas de trabajo, pero vale para todo. Tener mentalidad de aprendiz, ser consciente de todo lo que tienes que aprender y verlo como una oportunidad en lugar de un obstáculo, es un arma genial contra este síndrome. Y reconocerlo: una cosa es que no sepas algo, y otra es que hagas creer a la otra persona que sí que lo sabes. El único capaz de volverse experto en física termonuclear en una noche es Tony Stark.

2.1) En grupos de amigos esto es muy interesante. Si la persona genuinamente te cae bien, interésate por eso que le fascina y de lo que no tienes ni idea. No hay nada mejor que alguien hablando de lo que de verdad les apasiona.

3) Pregunta, siempre. Pregunta a ese amigo que sabe de recursos humanos qué opina de tu currículum. Pregunta a tu compañera de trabajo cómo se usa la herramienta de la empresa. Pregunta a esa persona que te apoya incondicionalmente qué opinión tiene del último artículo en tu blog.

Todo esto es más fácil decirlo que hacerlo, así que practica primero con gente con la que tengas confianza. No hace falta que hagas todo esto de golpe: el síndrome te seguirá atacando, y luchar todo el rato es agotador, así que es mejor elegir tus batallas dependiendo de las fuerzas que tengas.

Cada vez que te expongas sentirás que saltas sin red. Hazlo igualmente. Te irás acostumbrando: el abismo insondable se irá convirtiendo primero en un abismo del que puedes ver el fondo y luego en un barranco de pocos metros, hasta que sea un salto de unos pocos escalones. Y, si puedes, ve a terapia. Todo el mundo debería ir al psicólogo (y más AHORA, que el mundo se acaba).

Ánimo. Estoy contigo.

4 respuestas a “Mercurio retrógrado y el síndrome del impostor”

Me ha encantado el artículo! Muy muy interesante! Y cierto! Abrirte y sentirte vulnerable da mucho miedo, pero cuando funciona de verdad, la confianza que encuentras con otras personas hace que valga la pena.

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